Una nueva función
de iOS dificulta el acceso no autorizado a los iPhone, con el método usado por
policías y criminales.
Apple ha adelantado por sorpresa una de las nuevas funciones de
iOS 12 previstas para este otoño, y ya permite añadir una nueva capa de
seguridad a los usuarios de iPhone y iPad. Para ello tienen que instalar la
última actualización menor del sistema (11.4.1) y automáticamente sus
dispositivos tendrán restringida la conexión de los dispositivos usados —tanto
por los cuerpos policiales como por las bandas criminales— para acceder a los
teléfonos y tabletas sin permiso de los usuarios.
Desde que los desarrolladores de apps detectaron esta función,
escondida en las primeras versiones de prueba del iOS 12, los analistas la
interpretaron como un nuevo regate de Apple al FBI. Un capítulo más de la
batalla entre la compañía informática y la agencia del gobierno de EE UU, que
le reclama una vía de acceso a los terminales de los presuntos delincuentes que
investiga, como en el polémico caso del iPhone 5c de uno de los tiradores de la
matanza de San Bernardino (California), perpetrada en diciembre de 2015.
Apple negó su ayuda, alegando que de hacerlo comprometería la
privacidad de todos los usuarios sus smartphones, y finalmente el FBI logró
desbloquear el iPhone de Syed Farook recurriendo a los servicios de un grupo de
hackers profesionales. Cellebrite y Grayshift, dos de las empresas de se
dedican a las llamadas “técnicas forenses digitales” y trabajan con el FBI en
estos casos, utilizan unos dispositivos que se conectan por cable a los iPhone
y acaban descifrando su código de desbloqueo de 4 dígitos en pocas horas.
La nueva función, estrenada con la reciente actualización a iOS
11.4.1, fuerza al propio usuario a desbloquear su iPhone para poder utilizar
los accesorios USB que se conectan, si ha transcurrido más de una hora desde
que el terminal fue usado por última vez. Esto deja un margen de tiempo muy
pequeño a los hackers —ya estén al servicio de policías o de ladrones— para
poder conectarle dispositivos como GrayKey (que la firma Grayshift vende por
30.000 dólares y es capaz de reventar incluso la protección del más reciente
iPhone X). Y aunque la nota técnica sobre la nueva función no hace mención a
ello, Apple sí ha confirmado que su objetivo de es poner nuevas barreras al
hackeo, de la manera menos incómoda posible para el usuario. De hecho, solo
habrán notado el cambio (en forma de discreto aviso) quienes conectan con mucha
frecuencia su iPhone o iPad con accesorios u ordenadores mediante un cable USB.
“Estamos constantemente reforzando nuestras protecciones de seguridad en cada producto de Apple para ayudar a los usuarios a defenderse de los hackers, de los ladrones de identidad y de las intrusiones en sus datos personales”, declaró a AppleInsider la compañía informática. “Tenemos el mayor respeto por las fuerzas policiales, y no diseñamos nuestras mejoras de seguridad para frustrar sus esfuerzos para realizar su trabajo”.
A pesar de este matiz final, el nuevo "modo USB restringido" ha sido interpretado como un tanto de Apple en su polémica con el FBI y en su batalla constante contra los hackers y las empresas que comercializan los dispositivos desbloqueadores de iPhones. Sin embargo, tras el revuelo inicial, la nueva función de iOS ha resultado ser bien más bien un elegante regate, que no ha acabado en gol.


No hay comentarios:
Publicar un comentario