“Elisa, agrégame a Facebook. Así me pasas las fotos del
Congreso que ha sido genial”, comentó Alicia antes de despedirse, después de un
duro día de trabajo.
Alicia llegó a casa deseando tener ya a Elisa como amiga en
su perfil y las fotos a su alcance, pero no fue así. Pasaban y pasaban los días
y las fotos no llegaban. Alicia se molestó mucho, no entendía cómo podía ser
tan poco seria.
Cuando se vieron en la oficina, Alicia fue directa a hablar
con Elisa.
- Me he quedado toda la semana esperando las fotos, ¿no
sueles utilizar Facebook?
- Pero si te agregué esa misma noche. Busqué “Alicia
Martínez” y cuando me aceptaste la solicitud de amistad te pasé las fotos…
- ¿Alicia Martínez? ¡Si mi Facebook es “Alicia Maravilla”!
Ambas se miraron y no pudieron parar de reír. El asunto
estaba claro. Elisa había agregado a otra Alicia y las fotos ahora estaban en
poder de esa “otra” Alicia.
Las redes sociales nos permiten comunicarnos con otras
personas y compartir nuestras opiniones, gustos personales, fotografías, etc.
De esta forma, se convierten en un almacén de información personal. Además,
mediante ellas, podemos ampliar nuestras relaciones profesionales, personales
o, simplemente, compartir aficiones. Pero es fundamental que consideremos
algunos consejos y los posibles riesgos para disfrutar de ellas de una forma
segura.

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